Hace relativamente poco tiempo, un gran amigo, que es el autor de la foto de mi perfil, me dijo "Sujetame la cámara un momento"
y así fue, esa soy yo sujetando la cámara en mitad de Santander.
Tengo que confesar que cuando era mas joven, mucho mas joven, pose alguna que otra vez para que me fotografiaran, y que mi madre siempre ha sido una gran aficionada de este mundillo, pero nunca me había entrado el gusanillo de probar a estar detrás del objetivo hasta que mi amigo me dejo su cámara, supongo que las cosas suceden en el preciso momento que quieren suceder, ni antes ni después y en ocasiones vemos por pasar delante de nosotros lo que queremos exactamente y no le prestamos atención, quien sabe porque razón.
También quiero que sepáis que en esta ocasión acompañada de tres de mis mejores amigos y un bebe llamado cariñosamente, :"la calvilla", apodo que le puso su madre y logro contagiarnos a todos, no me encontraba en mi mejor momento, en realidad estaba intentando huir, del mismo que me ha incitado a ponerme manos a la obra y hacer este blog o al menos intentarlo.
Están fueron unos de mis primeros intentos de hacer fotos, y ya se sabe que los principios son difíciles, desenfocadas, sin encuadrar, sin tener en cuenta la luz, ni ninguna de todas esas normas, que poco a poco voy aprendiendo, sin photoshop, ni lightroom, un desastre, puede ser pero que desastre mas dulce, con que ganas de disfrutarlo y aprender, con el orgullo y la inocencia del que no sabe nada.
En fin pues así empezó todo, por supuesto que no era la primera vez que sostenía una cámara en mis manos, ni tampoco la primera vez que hacia una foto, pero si que fue el momento en el que supe que me había enamorado de lo que empezó siendo una forma de desconectar, para convertirse en la forma de encontrarme conmigo misma y recordar quien era.

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