domingo, 17 de julio de 2011

LA PEDRIZA

      Y que mejor que después de una noche perdida en los mares del alcohol, pasear la resaca por las magnificas vistas de la Pedriza, con tu mejor amigo.




    Pues lo mejor y principal hubiera sido llevar agua, pero en fin, como es habitual en mi me pase todo el camino de ida protestando, que si me duele aquí, que si que calor, que si me estoy deshidratando, que donde esta el puente,.... y mi pobre amigo aguantando pacientemente, consolandome con la idea de que en cuanto encontráramos un bar compraríamos una botella de agua enorme, AGUAAA!!



    Y intente centrarme en las fotos, y vi cosas preciosas, pero necesitaba realmente beber algo, después de encontrar todo cerrado con la desilusión que eso conlleva, emprendimos el viaje de vuelta no sin que mi queridísimo acompañante no me advirtiera amablemente que dejara de protestar, y eso hice de todas maneras quería conservar la saliva, era lo mas parecido al agua que iba a probar en un rato, es curioso que si yo no protesto reina el silencio.


Se nos escapo un magnifico ejemplar de libélula y no fue por mis quejas, os lo aseguro, pero no quiero acusar a nadie, también hubo algún que otro tropezón, y alguna que otra llamada, nota mental, desconectar el teléfono en el monte, no quiero saber nada, por eso me voy a la montaña.



Mereció la pena? Por supuesto que si, os lo aseguro, solo en un lugar así te das cuenta de lo pequeño que eres y lo insignificantes que resultan esos problemas que parecen tan terriblemente graves en la ciudad.



    Aun sin estar en optimas condiciones, es una experiencia maravillosa, si nunca os ha dado por ahí, intentarlo, no vais a perder nada, y si lo hacéis por amor de dios no os olvidéis del agua.



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